Paula: A ver, ¿qué pedimos?
Andrés: No sé. ¿Una hamburguesa?
Paula: Venga, ¿tienen?
Mira la carta.
Paula: Hamburguesas de cerdo con patatas fritas.
Andrés: ¿Ensalada?
Paula: Yo no.
Andrés: ¿No?
Paula: No, no me apetece.
Andrés: Yo sí voy a querer. Oye, ¿no crees que no nos alimentamos bien?
Paula: ¿Tú crees?
Andrés: No sé, pregunto.
Paula: Yo al menos me siento perfectamente.
Andrés: Ya, yo también. Pero bueno, he leído últimamente…
Paula: ¿Qué has leído?
Andrés: Bueno, parece que hay una dieta que te hace sentir mejor, que estudias bien, te va mejor en el deporte…
Paula: ¿Una dieta milagro? Las dietas milagro no funcionan. ¿Las hamburguesas y listo?
Andrés: Una limonada.
Paula: Un refresco, para mí.
Andrés: ¿No te gustaría empezar a comer sano? Vigilar las cantidades de lo que comes, comer cinco veces al día, este tipo de cosas.
Paula: Y analizar los ingredientes que como. No, gracias.
Andrés: Pero, ¿por qué no? ¿No quieres saber lo que comes?
Paula: Mejor no.
Andrés: Es que estamos comiendo demasiados carbohidratos, Paula. Yo creo que no tengo una dieta equilibrada. Tú, tampoco.
Paula: ¿Y qué sabemos de las dietas? ¿Se sabe lo que hay que comer?
Existen muchas dietas. Hay vegetarianos que no comen carne, veganos que rechazan todos los productos de origen animal e incluso veganos más estrictos que no comen alimentos procesados, eligen la comida cruda y, por lo tanto, se llaman crudiveganos. Pero hay otras dietas en las que la carne es el alimento fundamental. Hay dietas que recomiendan consumir mucha proteína o mucha grasa. Si quieres saber cuál es la mejor dieta de todas las dietas milagro que ofrece Internet, la respuesta es muy sencilla: ninguna. La única respuesta que vale la pena escuchar es que hay que tener una dieta equilibrada. No importa si eres vegano o si te encanta la carne: tienes que saber combinar los ingredientes de los platos y las comidas que te preparas. Aquí te vamos a dar unas recomendaciones.
Primero, ¿qué es lo que necesitamos? En primer lugar, la energía. La energía que nos permite vivir y hacer cosas viene de los hidratos de carbono. Sus fuentes son, sobre todo, cereales como por ejemplo la pasta y las legumbres, pero también las verduras y frutas. Las frutas y verduras nos aportan más cosas muy importantes: vitaminas y minerales. Por eso debes comer fruta 2 o 3 veces al día.
Luego están las proteínas. Sus fuentes son carnes, pescados y lácteos, pero existen también proteínas vegetales. Su fuente principal son las legumbres. Una vez al día tienes que comer una buena ración de proteína.
Al final están las grasas. Las tiene la carne y el pescado, pero también las verduras, como el aguacate o los frutos secos. Cuando preparas el almuerzo, encuentra una buena fuente de proteína, pero recuerda también consumir las grasas.
Lo fundamental es distribuir bien los alimentos que comes. Claro, hay que comer proteína, pero no por la mañana, cuando tu cuerpo necesita, sobre todo, energía para empezar el día.
Empieza, pues, con un desayuno rico en hidratos de carbono. Desayuna frutas: prepárate un zumo, o cómelas con yogur. Si no te gustan los desayunos dulces, elige verduras: una ensalada sería un buen inicio del día.
Repite las frutas: a media mañana come una manzana o un plátano.
Cuando preparas el almuerzo, encuentra alguna fuente de proteínas y evita hidratos de carbono. Un filete de pollo, un pescado o un falafel de garbanzos son ideas buenas. Combina la proteína con verduras y un poco de grasa: por ejemplo, el aceite de oliva. Para merendar, come un poco de fruta y a partir de allí limita los azúcares. Para cenar, elige algo vegetal con un poco de proteína.
Los embutidos, las carnes procesadas o las carnes rojas son alimentos ricos en grasas animales. Debes eliminarlos de tu dieta porque no son saludables. Elige otras carnes, como el pollo. Si no tienes ganas de comer carne, descubre grasas vegetales: experimenta con el aguacate y diferentes tipos de aceite.
Una lata de refresco está llena de azúcar. Es verdad que las empresas ofrecen bebidas light, que no llevan tanto azúcar, pero sí o sí, no son saludables para el cuerpo. Lo mismo podría decirse de los dulces: si puedes, elimínalos, si no, simplemente limita su consumo, pero tanto azúcar no se puede comer a diario.
Nuestro cuerpo es agua y la necesita para funcionar bien. Cuida la hidratación todos los días: cuando sales de casa, lleva contigo una botella de agua. Si está vacía, llénala en la escuela: en la mayoría de los lugares que visitas, se puede beber agua del grifo sin ningún problema.
Los lácteos son una fuente importante de proteína, pero contienen también mucha grasa, y es grasa animal, que no es muy recomendable, sobre todo si comes carne a diario. Para evitarla, puedes elegir productos desnatados o, si prefieres lácteos enteros, puedes también limitar su consumo.
Para tener una dieta equilibrada, hay que comer lo necesario: ni más ni menos. Come cuando tienes hambre y mantén el ritmo de las comidas.